Mi abuelo
Este es un dibujo de mi abuelo Julio. BESOS!!!!
Este es un dibujo de mi abuelo Julio. BESOS!!!!
Estas ilustraciones fueron realizadas por mi tío Darío, a quien le mando muchos besos.
Estos son algunos poemas que hice:
Astas
El ciervo adulto dijo al ciervo pequeño al que le crecieron unas astas grandes y fuertes:-Te han crecido las astas así por el honor que tienes, la valentía y la generosidad. A otros les crecieron astas pequeñas y débiles por el egoísmo que tienen, el mal carácter y por el maltrato a los demás.

Corto cuentito
Un corto cuentito me encontré, en la copa de un árbol de sueños, frente a un ganado de fantasía, al costado de un bosque de maravillas y detrás de una choza de magia. Pero al final me di cuenta de que el corto cuentito que me encontré estaba en la copa de un árbol quemado, frente a un ganado de moribundo, al costado de un bosque de nieves y detrás de una choza pobre. Así era el corto cuentito.

El ave y el gorrión
El ave y el gorrión, son aves enamoradas que vuelan día y noche. Me enteré que el otro día tuvieron tres pichones: uno gordo, uno flaco y uno esponjoso. La madre, muy disgustada porque no había nacido ninguna hembra, abandonó al ave y se llevó sólo a un pichón. Nunca volví a saber de aquel romance de aquellas aves. Pero se dice que se reconciliaron una noche parados en una rama de sauce. ¡Qué amor inolvidable tuvieron aquellas aves!

El mundo es tan...
El mundo es tan grande que ni un gigante se lo podría comer. El mundo es tan infinito, que yo no lo podría recorrer, el mundo es tan lindo, que ni una mosca se podría resistir. El mundo es tan histórico, que yo no lo podría estudiar. Mi mundo es tan hermoso que yo lo puedo soñar.
La carta
La carta va y viene. Nadie sabe cuando va a aparecer, ni a qué hora vendrá. Nadie sabe para quién es ni qué contiene. Puede contener un poema, un dibujo o una postal. La carta va y viene, nadie sabe a donde va parar, tal vez a Dinamarca, Puerto Rico o Paraná. Y si ustedes me escribieron una, esta carta es la respuesta.

Los amigos
En el desván de mi casa, en el baúl de mi mamá, me encontré con un cofrecito que contenía una caja y adentro de la caja, una casita de papel. En la casita, vivían dos ancianos que habían adoptado a un niño y a una niña que tienen algo muy especial ,mucho más especial que los juguetes : una familia , amor y sobre todo ... amigos.
Mi armario
Mi armario es mágico yo lo sé, porque un día de él salieron un unicornio, un castillo, una bruja, un fénix, un fauno y una princesa. La semana pasada salieron un príncipe, un rey, una reina, un caballero, una dama y un dinosaurio. Y hoy de mi armario saldré yo.

Pensando
Pensando en cosas nuevas, en alegrías y emociones, pensando en fantasías, en tristezas y enfados. Pensando en animales, en paisajes y bosques, pensando en flores y mariposas. Pensando en que cabalgo en un burro despistado, en que juego a los dados y que duermo en una nube. Pensando en que estoy soñando.

Sentí
Un montón de hojas me encontré en un lindo bosque.. Cuando me tiré al montón de hojas, sentí cosquillas, picaduras y ardores, dolores de barriga y muchas cosas más. Sentí que cruzaba una puerta del más allá, sentí una alegría que me hizo transpirar, sentí un solcito que me palpitaba en el corazón, sentí que entraba a un mundo nuevo.
Con este cuento, pude ganar el primer premio de un concurso de literatura. Ahí les va "Las patas de liebre".
Las patas de liebre
Hace mucho tiempo atrás, en la Antigua Grecia, vivía un muchacho llamado Sirfeo. Sirfeo, a pesar de su nombre, era bello, alto, fuerte y fanático de las carreras. Él participaba en todas las carreras que se realizaban en Grecia. Y él siempre ganaba porque era el muchacho más rápido de toda Grecia. Todas las muchachas estaban enamoradas de Sirfeo. Lo que nadie sabía era que Sirfeo hacía trampa en las carreras: tenía unas patas de liebre que se calzaba antes de comenzar una carrera. Nadie notaba esto porque mientras Sirfeo corría dejaba una nube de tierra tras de sí que cubría sus pies.
Sirfeo había obtenido esas patas de liebre hace mucho tiempo. Todo comenzó cuando él tenía catorce años y había ido a buscar al herrero del pueblo una espada que le había encargado su padre. En el camino se encontró con Floriana, la hija del panadero. Ella era tan simpática, tan dulce... Sirfeo estaba enamorado de ella. Así que, sin que Floriana se diera cuenta, la siguió. Él se desvió del camino, pero no le importó. Sólo tenía ojos para Floriana...
De repente, Floriana se desvaneció. Sirfeo quedó petrificado. Había llegado a un bosque. Mejor dicho, al claro de un bosque. Porque allí, en medio del claro, justo donde se había desvanecido Floriana, había un viejo jorobado. Su larga barba blanca le llegaba hasta los pies. Sirfeo abrió la boca, pero no emitió ningún sonido. En cambio, el viejo dijo:
-Bienvenido Sirfeo.
-Oiga -contestó Sirfeo- ¿cómo sabe mi nombre?
-Oh, hijo mío, yo lo sé todo. Soy un hechicero. Esa Floriana a la que seguías era una imagen que yo creé. Mira.
Enseguida, chasqueó los dedos y apareció Floriana, bella como siempre. Sirfeo trató de abrazarla, pero el hechicero volvió a chasquear los dedos y Floriana volvió a desaparecer.
-Tú quieres que Floriana se fije en ti ¿verdad? -dijo el hechicero después de un largo silencio.
-Es lo que más deseo en el mundo -respondió Sirfeo.
-Hagamos un trato -dijo el hechicero al mismo tiempo que sacaba unas patas de liebre de su túnica-. Yo te daré estas patas de liebre encantadas para que puedas lucirte con ellas. Te harán correr más rápido que cualquier hombre de Grecia. Pero con una condición: sólo puedes enamorarte de Floriana, pero de ninguna mujer más. De lo contrario, yo lo sabré y pagarás muy caro por ello. ¿Entendido?
-Entendido -dijo Sirfeo.
Desde ese episodio, ya han pasado cuatro años. Lamentablemente, Floriana ya se ha casado, y Sirfeo ha perdido todo interés por ella. Pero aún sigue siendo el mejor de los corredores de Grecia.
Un día, el emperador de Grecia anuncia que habrá una gran carrera al día siguiente y que el ganador se casará con su hija Mirla. Digamos que para ese entonces, Sirfeo ya ha olvidad la advertencia del hechicero. Así que, cuando ve a Mirla, se enamora al instante y se promete que al día siguiente, ganará la carrera cueste lo que cueste para casarse con ella.
Al otro día, todos los participantes están en sus puestos de salida. El mismo emperador grita: "¡A sus marcas, listos ¡ya!". Todos corren hacia la meta. Como era de esperar, Sirfeo gana y el emperador lo conduce hacia el palacio real donde está Mirla. Al verlo, la princesa Mirla se enamora profundamente de él. Sirfeo, cuando la ve, no puede contenerse y grita:
-¡Te amo, Mirla!
Apenas terminó de decir "Mirla", el techo del palacio se abre y se asoma un cíclope que con la voz del hechicero grita a Sirfeo:
-¡Has roto el trato! ¡Ahora lo pagarás muy caro!
Enseguida, el cuerpo de Sirfeo se transforma: sus orejas se alargan, sus manos y pies también, en la cara le crecen bigotes, se encoge... Sirfeo ahora es una liebre que escapa a toda velocidad hacia el bosque del hechicero. Mirla llora. Sirfeo también. Llora eternamente porque su deseo de que Floriana se enamore de él, le ha impedido tener otros amores. Se ha convertido en el animal que cuyas patas ha causado su destrucción.
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En este blog hay cuentos como "Las patas de liebre"y "La mochila del canguro azul". También historietas como "Kastle,el pequeño gatito" y "La agente Z y la agente Q ",
entre otras.
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